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El Molino Amarillo.

000 fachada

El Molino Amarillo.
Teresa Rodríguez Veiga. 2011.

Proyecto de adaptación a uso hostelero de construcción tradicional en estado ruinoso (molino) situado en las riberas del río Arnoia.

El molino en la sociedad gallega siempre fue una pieza importante, no sólo para la economía, sino también porque actuaba como foco de las relaciones sociales. Continuando con este hilo de pensamiento, nace la propuesta de rehabilitar el patrimonio y revalorizarlo transformándolo en un local destinado a café-bar. Es esa función social de reunión y ocio conjunto la que se establece hoy en día en este tipo de locales y es por ello que se ve como la más acertada también para el molino en cuestión. La construcción elegida presenta unas características de situación y constructivas que la hacen única; por un lado parte del mismo queda parcialmente enterrado en la ladera donde se ubica, pero donde reside parte de su encanto es en el ingenio mecánico que alberga. Éste se basa en la utilización de voluminosos engranajes que consiguen, con un solo rodezno, transmitir la fuerza motriz desde su eje hasta las 3 muelas del piso superior.

El proyecto se basa en desarrollar en un volumen lo suficientemente contundente y definido al que, como diseñador, se le intentará dar una nueva perspectiva sin actuar radicalmente sobre él, ya que personalmente se considera que sus cualidades estéticas merecen ser conservadas así como también las relaciones de éste con el entorno natural. Para lograrlo: materiales, juego de alturas entre plantas y aberturas que permiten la dispersión de la luz.
En cuanto a distribución, esta gira en torno al canal que preestablece las zonas a crear y que será la “columna vertebral” de conexiones tanto visuales como reales ya que aquí se sitúan las escaleras (3 tramos desde donde se contempla de cerca el tren de engranajes y el paso del agua). Así se crean un total de 4 plantas: planta baja de doble altura donde toman protagonismo las barras remarcando los espacios y un estrecho hueco que aúna plantas protegido por una mampara decorada con ilustraciones de los componentes de un molino (función práctica+pedagógica+decorativa); Entreplanta, como acogedor lugar de tapeo; planta Sótano, donde se ubican los servicios (cocina, aseos, almacén,…) y planta Alta como improvisado museo de los elementos de la molienda (muelas, tolvas, burros, etc.) y chill-out luminoso.
En todo ello la relación entre el molino y el agua que lo atraviesa es fundamental; además de permitir que la naturaleza participe del interior de la construcción, el fluir del agua del canal se vincula con las relaciones que hay entre las distintas plantas; el fluir de las personas que libremente las recorren disfrutando y haciendo suyo cada rincón de un molino que revive volviendo a restaurar su valía social.